
En el corazón del Valle de Walla Walla, donde las colinas ondulantes y los viñedos dibujan uno de los paisajes más emblemáticos del vino estadounidense, L’Ecole No 41 inicia un nuevo capítulo en su historia. Considerada una de las bodegas fundadoras del valle y ampliamente reconocida a nivel nacional e internacional por la calidad y consistencia de sus vinos, la casa anuncia el nombramiento de David Rosenthal como Director de Enología, una incorporación que marca una clara apuesta por el futuro.
Para Marty Clubb, propietario y enólogo gerente de la bodega, la elección no deja espacio a dudas. Rosenthal, afirma, es uno de los talentos más completos del estado de Washington: un profesional con dominio tanto en el viñedo como en la bodega, capaz de elaborar blancos y tintos de la más alta calidad, con experiencia en producciones a gran escala y con una visión integral del negocio del vino. Su capacidad técnica se complementa con una habilidad poco común para comunicar y representar el vino de Washington en escenarios nacionales e internacionales. En palabras de Clubb, se trata de un enólogo total.

Rosenthal, por su parte, asume el cargo con una mezcla de admiración y entusiasmo. Con más de dos décadas en la industria, reconoce que L’Ecole No 41 ha sido una referencia desde sus primeros años profesionales. La oportunidad de trabajar junto a Clubb —a quien considera una figura clave en la consolidación del prestigio del vino de Washington— y con algunos de los mejores viticultores del estado representa, dice, un sueño cumplido. Especial mención merecen los viñedos propios de la bodega, Seven Hills Vineyard y Ferguson Vineyard, dos sitios que han demostrado un carácter excepcional y que constituyen el corazón identitario de la casa.
Antes de incorporarse a L’Ecole No 41, Rosenthal desarrolló una destacada labor como consultor para algunas de las bodegas más influyentes del noroeste del Pacífico. Previamente, dedicó 22 años a Chateau Ste. Michelle, donde culminó su trayectoria como responsable principal de vinos blancos, supervisando una producción anual de millones de cajas y consolidando un impresionante historial de puntuaciones sobresalientes y reconocimientos internacionales. A lo largo de su carrera también trabajó en regiones vitivinícolas de Australia, Nueva Zelanda, Napa Valley y Willamette Valley, enriqueciendo su perspectiva con experiencias globales sin perder de vista que Washington siempre fue su hogar.
Su currículum habla por sí mismo: 135 vinos calificados con 90 puntos o más por publicaciones especializadas; 14 etiquetas incluidas en listas anuales de “Top 100”; y uno de los escasos vinos blancos del estado en alcanzar la puntuación perfecta de 100 puntos. Más allá de los números, su estilo se distingue por la precisión, el respeto por el carácter varietal y una profunda conexión con el viñedo, convencido de que el gran vino comienza en la tierra.
El nombramiento de Rosenthal se suma a la incorporación, en 2023, de Ryan Pennington como Chief Operating Officer, fortaleciendo una estructura directiva diseñada para llevar a la bodega hacia su próxima generación. Pennington y Rosenthal comparten una relación profesional de casi dos décadas, marcada por conversaciones, catas y una visión común sobre el potencial del vino de Washington. Juntos, representan la continuidad y evolución de una marca que, desde su fundación en 1983, ha defendido con coherencia la tipicidad del estado.

Instalada en la histórica escuela de Frenchtown que aparece en su etiqueta, L’Ecole No 41 ha construido su reputación sobre vinos expresivos y distintivos, reflejo del terroir singular de Walla Walla Valley. Hoy, mientras celebra su cosecha número 43, la bodega reafirma su compromiso con la excelencia y la innovación responsable. La familia Clubb continuará vinculada al proyecto, pero la dirección estratégica recae ahora en un equipo que combina experiencia, energía y una profunda pasión por el vino.
Con David Rosenthal al frente de la enología, L’Ecole No 41 no solo fortalece su presente, sino que traza una hoja de ruta clara hacia el futuro: consolidar su posición como una de las casas más icónicas de Washington y seguir demostrando que el Valle de Walla Walla es, sin duda, uno de los grandes territorios vitivinícolas del mundo.
