
En 1616 el español Francisco Herrera Campuzano erigió un pequeño poblado indígena conocido como San Lorenzo de Aburrá, la reina consorte Mariana de Austria fundó la “Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín”. Fue así que nació en 1826 la ciudad que fue nombrada capital del Departamento de Antioquia por el Congreso Nacional de la naciente República de Gran Colombia, conformada por las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá.
Después de que Colombia obtuvo su independencia de España, Medellín se convirtió en la capital del Estado Federal de Antioquia y durante el siglo XIX, fue un centro comercial dinámico, primero exportando oro, luego produciendo y exportando café.
Hoy en día esta ciudad es una vibrante metrópolis que alberga exquisitos restaurantes, vida nocturna singular y un alma activo, atareado, que nunca duerme. Medellín es una Ciudad de Turismo Creativo oficial gracias a su riqueza cultural y su amplio abanico de actividades entre tradición e innovación.

Ubicado en el corredor vial conocido como la “Milla de oro”, en el Centro Financiero y Cultural San Fernando Plaza, se encuentra un hotel que fungió como mi portal a descubrir la ciudad. Su locación la Avenida el Poblado, el sector más exclusivo de la Capital antioqueña, hace del Hotel San Fernando Plaza el ideal punto de partida para vivir la vida auténticamente ‘paisa’, como son conocidos los locales.
Ganador del Mejor Hotel de Conferencias y Ejecutivo de Colombia, las 5 Estrellas del Hotel son reflejadas en las brillantes luces de Medellín que se expanden a nuestros pies. Desde la enorme terraza de mi gran suite veo los edificios de la ciudad resplandeciendo bajo un cielo despejado, enclavados en montes y montañas.
un espacio dedicado a la recepción del público empresarial y a la satisfacción de las diversas necesidades de la cada vez más creciente clase de “luxury business travelers” que visitan Medellín. Desde que ingresé a la zona de recepción del San Fernando Plaza, percibí casi de inmediato dos elementos que son pilares de esta Institución; la elegancia y buen gusto en cada uno de sus detalles y la calidez, presentes tanto en los espacios físicos, como en cada uno de sus empleados.
