
En la cima del mundo, donde el cielo abraza las montañas con dedos de niebla y el viento susurra historias antiguas entre los pinos, Deer Valley abre sus brazos a la comunidad con un gesto majestuoso. El próximo 19 de julio, bajo el vasto lienzo azul del verano en Utah, el resort invita a ser testigos de una danza aérea: helicópteros surcando el aire como pájaros de acero, cargando torres de elevación hacia su destino final en la ladera de Bald Mountain. Es una celebración del progreso, pero también del arte de soñar alto, de construir futuro con las manos llenas de nieve y corazón de montaña.
Desde el sendero Scenic Overlook, donde la vista se expande hasta donde los ojos se rinden, los visitantes podrán presenciar cómo nacen dos nuevos caminos hacia el cielo: el East Village Express Gondola y el Pinyon Express, una silla elevadora con burbujas para seis almas ansiosas por tocar el horizonte. Este espectáculo no es solo una proeza de ingeniería; es un poema en movimiento, una sinfonía metálica que celebra la visión grandiosa de un Deer Valley renovado y expandido. Con más de 4,300 acres esculpidos para el esquí y 31 remontes que ahora acarician las laderas, el resort se reinventa sin perder su esencia: excelencia envuelta en hospitalidad.

La jornada será un canto al verano: los visitantes podrán flotar por los cielos en los remontes escénicos, mientras los niños, con la inocencia brillando en sus ojos, disfrutarán del regalo de una entrada gratuita por cada adulto que los acompañe. Y cuando el sol descienda suavemente sobre la ladera, la Silver Lake Lawn se transformará en un oasis de sabores y ritmos. Allí, entre risas, cervezas artesanales y el crujir de bocados celestiales preparados por camiones de comida con alma local, las notas de la música en vivo se mezclarán con la brisa de la tarde.
Los juegos en el césped, las conversaciones al sol, las miradas que se elevan para seguir el vuelo de las grúas celestiales… todo será parte de un día que no es solo un evento, sino una experiencia, una pincelada de lo que está por venir. Porque Deer Valley no solo construye telesillas, construye memorias; no solo abre terreno, abre posibilidades. La nieve del mañana ya se dibuja en los planos del presente, y la comunidad está invitada a ser parte del primer trazo de esta nueva obra maestra alpina.
En el silencio entre un vuelo y otro, cuando el viento acaricie las copas y las risas se mezclen con el rumor de las hojas, entenderemos que este no es un simple día de verano. Es un instante suspendido en el tiempo, una promesa hecha paisaje: el futuro en vuelo, elevado por la excelencia.
