Recordando Kempinski Hotel Barbaros Bay Bodrum

El grupo hotelero de lujo más antiguo de Europa comenzó a introducir a viajeros as destinos fascinantes desde el año 1897. El nombre Kempinski lo lleva con orgullo una creciente colección de distinguidas propiedades en todo el mundo – desde edificios históricos hasta la arquitectura moderna más vanguardista, sus propiedades son el escenario de algunos de los mejores momentos de la vida.

Cada año, un número cada vez mayor de huéspedes llega a apreciar estas cualidades, ya que Kempinski agrega nuevos y emocionantes destinos en Europa, Medio Oriente, África, Asia y las Américas. Si bien este crecimiento refleja la fuerza y ​​el éxito de la marca Kempinski, la colección seguirá siendo limitada, donde se puede fomentar la exclusividad y florecer la individualidad. En Turquía, Kempinski Hotel Barbaros Bay Bodrum es un portal de lujo a la historia y belleza natural de este increíble país.

El Mausoleo de Halicarnaso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, le dio su nombre a la peninsula Halicarnaso, ahora llamada Bodrum. Fundada por los griegos dorios. Mas tarde cayó bajo el dominio persa aqueménida y se convirtió en la ciudad capital de la satrapía de Caria. Pasó por las manos de los romanos, bizantinos, Caballeros Hospitalarios, Solimán el Magnífico y finalmente se estableció cómo la estratégica entrada del golfo de Gökova de Turquía.

Una tierra donde las olas de la historia y del mar crujen contra formaciones rocosas y playas de ensueño, Bodrum se ha establecido en los últimos años como un destino de lujo, relajación y belleza natural encantadora. La provincia de Muğla, al suroeste de Turquía, es un portal al pasado donde nos encontramos con una joya hotelera única y donde la historia nos sumerge en la rica cultura del país; Bodrum pasó por las manos de los romanos, bizantinos, Caballeros Hospitalarios, Solimán el Magnífico y finalmente se estableció cómo la estratégica entrada del golfo de Gökova de Turquía.

Alzándose en los acantilados de la prístina bahía de Barbaros, este resort mezcla lo mejor del lujo europeo con un entorno pintoresco. Un oasis de serenidad, aquí las excelentes instalaciones de ocio se mezclan con una sinfonía de sabores. Este refugio exclusivo nos enamora de lo mas sofisticado del destino donde se encuentra, desde su playa de fina arena con bandera su icónica azul, hasta una piscina infinita que se extiende hacia el horizonte con tradicionales cisternas reflejándose místicamente en sus aguas.

Obras de arte decoran sus extensos interiores, atrayendo la mirada mientras descendemos sus majestuosas escalaras bajo el enorme duomo central de la construcción. Además, el hotel nos deleita con su variedad de destacados restaurantes que combinan la autenticidad y las excepcionales especialidades culinarias de la región.

Un refugio de lujo y sofisticación entre olivos, pinos y playas, recordar Kempinski Hotel Barbaros Bay Bodrum es para mí una experiencia repleta de ternura y suspiros. Los momentos que viví en ese hermoso edén quedarán pos siempre en mi mente y en mi corazón.


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