
Una noche bajo las estrellas, una noche de placer culinario, una noche en Zibu…
El Chef Eduardo Palazuelos fusiona estás dos increíbles culturas a través de sus creaciones culinarias para dar vida a la cocina MexThai; mezclando lo dulce, picante, salado y amargo; deleitando mi paladar con una explosión de sabores en su famoso y reconocido restautante Zibu en Acapulco.
Zibu representa la isla donde llega la primera expedición de tierras mexicanas a Oriente, que logra finalmente el tornaviaje a Acapulco y con eso inicia la ruta comercial de la Nao de China. Acapulco era el punto de intercambio de tesoros entre Asia y México. Espejos de agua, altos pilares de madera y las luces a Acapulco brillantes a nuestros pies – el restaurante Zibu se ha convertido en un ícono de este fascinante destino.

El restaurante Zibu ofrece dos espacios con una esencia diferente y única; bajo una impresionante palapa y una muy solicitada terraza, una inigualable vista a la Bahía de Puerto Marqués en forma de media luna con árboles almendros, que por cierto se puede notar el cambio de color a lo largo del año. Un perfecto escenario para disfrutar del atardecer y ver caer la noche y las luces. Por otro lado, está Casa de la Selva; con un ambiente más festivo. Sobre un gran deck de madera, bajo la copa de los árboles y lámparas colgantes. Una completa experiencia estar rodeado de vegetación tropical.
Sin duda alguna, un imperdible en Acapulco, aquí ada visita se convierte en una experiencia inolvidable a través de los platillos, el ambiente y la hospitalidad del equipo Zibu.

Su cocina rescata codiciadas especias y frutos como el mango, tamarindo y coco que llegaron a complementar nuestra gastronomía. Un perfecto ejemplo es el pescado fusión, filete de huachinango envuelto en hoja de plátano con salsa thai, germen de soya, cilantro y rabo de cebolla acompañado de arroz jazmín y verduras a la parrilla.
En esta ocasión me dejé llevar por, el sabroso paiko de res, las brochetas de pollo al satay, tacos de jaiba de concha suave y un espectacular rib eye. Al son de las notas de musica de la violinista y con la calida brisa de acapulco jugando con mi cabello, me enamoré una otra vez de este edén culinario.
