
El eterno cielo azul de San Miguel de Allende se extendía sobre la icónica e histórica Plaza de Toros en el centro de la Ciudad Patrimonio. En el aire se escuchaban notas de flamenco y el dulce sonido de copas al brindar. A nuestro alrededor se alzaban mesas, bellamente decoradas, que fungieron como los escenarios de la experiencia culinaria y vinícola que es La Santísima Mesa.

Doscientos invitados disfrutamos de la segunda edición de este singular evento. La Santísima Mesa es una celebración de la tierra, las tradiciones y el vino de San Miguel de Allende, una oda al estilo de vida fascinante que han creado las mentes brillantes detrás del éxito de Viñedos Santísima Trinidad.

A través de una dinámica única, La Santísima Mesa expresa la riqueza arquitectónica, gastronómica y enológica de la región. La experiencia culinaria comenzó con una ensalada griega con pimiento amarillo, cebolla morada, pepinos, tomate cherry, aceituna negra, orégano, aceite de olivo y queso feta, la cual maridamos con el vino La Santisima Trinidad Blend Blanco, elaborado con las uvas Chardonnay, Macabeo y Moscatel.

Después continuamos con un risotto de hongos con mantequilla, vino blanco, queso parmesano, hongos y trufa negra – una de las joyas gastronómicas del chef de Viñedos Santa Catalina, la más reciente adición al desarrollo de La Santísima Trinidad. Este platillo maridó a la perfección con el vino espumoso rosé, una mezcla de uvas Caladoc, Cabernet Franc y Malbec – fresco y seductor.

El tercer tiempo fue una opción entre un sabroso salmón en salsa menier con ensalada de calabaza y un jugoso filete de res en salsa de vino tinto, acompañado con espinaca salteada y rosetones de papa al romero. Ambos platillos fueron acompañados por el vino La Santísima Trinidad Reserva, un elixir 100% Cabernet Sauvignon.

Terminó La Santísima Mesa con broche de oro: panacotta de lavanda con frutos rojos, maridada con el vino Blend Crianza de Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Syrah. La lavanda abunda, aromática y visualmente deslumbrante, entre las magnificas casas de La Santísima Trinidad, sus vibrantes colores contrastando con el estilo toscano de las casas y el brillante verde de los viñedos y olivos.

Guanajuato es hoy en día una de las regiones vitivinícolas con gran impulso a nivel nacional siendo La Santísima Trinidad, una de las bodegas con mayor crecimiento a nivel regional con varios viñedos y un magnífico tasting room en CDMX en la Colonia Roma, llamado ‘Santísima Roma. Esta celebración fue la mejor manera de sumergirnos en el fascinante mundo vinícola que han creado y disfrutar de un día inolvidable.
