
En el bullicioso corazón de la Ciudad de México, rodeado de la vibrante energía de Reforma, se encuentra un verdadero refugio de paz y bienestar: el Spa de Marquis Reforma, miembro de The Leading Hotels of the World. Después de un día lleno de ajetreo urbano y con la necesidad de desconectar del estrés cotidiano, decidí regalarme un momento de total relajación en este spa, uno de los más reconocidos de la ciudad.
Desde el momento en que ingresé al Marquis Reforma, la atmósfera cambió por completo. El Spa está diseñado con una estética elegante y clásico, pero al mismo tiempo, ofrece un ambiente cálido y acogedor. El uso de tonos suaves, materiales naturales como la madera y el mármol, y una iluminación tenue me hicieron sentir como si hubiera entrado en otro mundo, muy diferente al ruido y la velocidad de la ciudad.

El personal fue extremadamente cordial y atento desde el primer instante. Me ofrecieron un refrescante té de hierbas y una toalla fría para relajarme mientras completaba mi registro. La sensación de ser bien recibido y la atención al detalle me hicieron sentir especial, algo que es esencial en una experiencia de spa.
Las instalaciones del Spa Marquis Reforma son impresionantes; las áreas comunes son amplias y están diseñadas para que cada huésped se sienta cómodo y relajado. El vestuario, con su elegante diseño y la calidad de los productos de tocador, ya invita a desconectarse. Todo está pensado para el bienestar, desde los vestuarios hasta la zona de descanso, que cuenta con sillones cómodos y una tranquilidad que es difícil de encontrar en medio de una metrópoli tan agitada.
El spa cuenta con diversas áreas para disfrutar de un momento de relajación: desde una piscina interior, que es perfecta para nadar y despejar la mente, hasta un sauna y un baño de vapor que ayudan a liberar tensiones. Estos espacios me dieron la oportunidad de relajarme antes de comenzar mi tratamiento, disfrutando de la sensación de paz y serenidad que rodea todo el lugar.
Después de disfrutar de las instalaciones, llegó el momento de mi tratamiento, y fue en este punto donde el Spa de Marquis Reforma realmente se destacó. Opté por un masaje de relajación profunda combinado con una exfoliación corporal. Esta decisión no pudo haber sido mejor, ya que no solo me permitió liberar las tensiones acumuladas, sino que también me dejó una piel más suave y revitalizada.
El toque final de la exfoliación fue un detalle maravilloso, ya que no solo removió la piel muerta, sino que también me dejó una sensación de frescura y ligereza. Al terminar el tratamiento, me sentía completamente renovada, tanto física como mentalmente: un escape perfecto.
