Hay experiencias que trascienden el gusto y se convierten en un ritual. Tal es el caso del ron y el Habano, dos estandartes de la cultura cubana que, cuando se encuentran, revelan un universo de aromas, texturas y momentos que invitan a detenerse, a saborear sin prisa. Dos placeres que, al unirse, despiertan el alma del Caribe.

En el corazón de Polanco, entre la atmósfera íntima y sofisticada de Elly’s Restaurant, se vivió recientemente una celebración de este maridaje perfecto. Ashers México, la comunidad más grande de aficionados al Habano en el país, junto a Havana Club Selección de Maestros, presentaron un taller sensorial que permitió explorar combinaciones diseñadas para resaltar los matices del H. Upmann Magnum 50, un Habano de fortaleza suave a media y elegancia sutil.
Fue una invitación a viajar sin moverse, a transformar la sala de casa en un rincón de La Habana, con solo tres cócteles y un buen Habano.
Cinnaliento: frescura especiada y herbal
Una mezcla atrevida que combina Havana Club Selección de Maestros con jugo de guayaba, limón, jarabe de canela, hojas de albahaca fresca y unas gotas de angostura. El resultado es una bebida vibrante, que despierta el primer tercio del Habano con notas florales, verdes y ligeramente dulces. Se sirve en vaso bajo, con hielo y una rodaja de limón que invita a dar el primer sorbo con los ojos cerrados.

Cuban Highball: el Caribe servido en copa alta
Este cóctel eleva la frescura tropical: ron, jarabe de coco salado, agua mineral y un sutil toque de angostura cacao. La experiencia es ligera, brillante, con una textura que acaricia el paladar mientras el segundo tercio del Habano revela nuevas capas de complejidad floral. Es un trago que no necesita más que buena música y una brisa imaginaria para transportarte al Malecón.
Presidente Selección: intensidad y elegancia
El más robusto de los tres, pensado para acompañar el último tercio del Habano, cuando las notas especiadas se vuelven protagonistas. Vermut rosso, licor de naranja, angostura y una dosis generosa de ron se agitan en coctelera para crear un clásico renovado. Sirve en vaso corto y disfruta con calma. Es una despedida que deja huella.
Como lo expresó Gabriel Gaytán, Brand Ambassador de Ashers México, “un Habano no es solo un tabaco, es una experiencia en tres actos”. Cada tercio revela nuevas facetas, y el cóctel correcto no solo acompaña, sino que resalta, eleva y dialoga con el sabor del tabaco.

Más allá de las recetas, la verdadera alquimia del maridaje está en la riqueza del ron. Havana Club Selección de Maestros, parte de la línea Icónica, es un ron de gran carácter, resultado de una mezcla de reservas envejecidas por más de diez años. Su perfil incluye notas de caramelo, café, chocolate, tabaco, vainilla y frutas tropicales. Una sinfonía que encuentra en el Habano su mejor partenaire.
Ashanty Donkin, embajadora de la marca, lo resume con claridad: “la complejidad de Havana Club Icónica no está en la edad de sus rones, sino en la fusión. La mezcla es su alma.”
Probar estas combinaciones en casa no requiere más que curiosidad y disposición a celebrar. Basta una coctelera, un buen ron, un Habano y la intención de dejarse llevar. Porque, al final, no se trata solo de beber o fumar; se trata de rendir homenaje ydDe convertir un instante cotidiano en un momento extraordinario.
