
Desde el momento que visualizo la impactante estructura roja del Rosewood San Miguel de Allende me comienzo a volver participe en su magia. Me adentro en su irónico patio interior y estoy inmediatamente sumergida en un mundo de sofisticación, arte y hedonismo. Una de las joyas hoteleras más brillantes de México, este edén expresa el rico patrimonio y el encantador espíritu cosmopolita de la famosa ciudad colonial donde se encuentra.

Fundada en 1542 por el monje franciscano Fray Juan de San Miguel, la ciudad misionera de San Miguel El Grande fue una parada importante en la ruta plateada de España. Hoy en día, San Miguel de Allende se considera un ejemplo notable de la arquitectura barroca colonial española del siglo XVI.
Ubicado dentro del corazón histórico del centro de San Miguel de Allende, el hotel es mi portal a las maravillas de este mágico destino. Aquí, itinerantes exposiciones de arte se mezclan con el glamour y lujo de antaño que permanece vivo y perfectamente bien preservado en espacio únicos y auténticos.

Muebles tallados a mano, techos con vigas de madera, arcos artesanales y colores que reflejan los ricos tonos de la ciudad acentúan la experiencia hedonista que nos esperan dentro de los gruesos muros de este icónico edificio. Inaugurado en febrero de 2011, Rosewood San Miguel de Allende fue elaborado por artesanos locales con la apariencia de la antigua ciudad, que se esforzaron por capturar la esencia de uno de los destinos más queridos de México.

Este maravilloso hotel le rinde homenaje a la historia de San Miguel de Allende mientras se mantiene fiel a la filosofía de Rosewood y su famoso ‘Sense of Place’. Un espacio de belleza única y riqueza histórica, este paraíso es un portal a las maravillas de esta mágica ciudad.
