Experiencia Única: Ronqueo en Makoto

El enorme tamaño del atún luce tras los destellos de las veladoras y con un saludo japonés comienza el ritual del ronqueo. Esta ceremonia culinaria, elaborada tradicionalmente con una espada samurai, consiste en el arte de hacer cortes para separar las partes del atún y así aprovechar toda su carne; desde los lomos y vientre, hasta el tuétano o la cabeza.

Este exquisito método se hace siempre a mano de forma artesanal y los expertos ronqueadores dividen los atunes en más de veinte piezas diferentes, según el nivel de grasa de los cortes. En Makoto, este delicioso ritual es logrado a la perfección y el atún es servido en un creativo y original omakase que nos lleva en un viaje por los sentidos.

Desde sushi de arroz frito con mantequilla hasta ensalada con aguacate y atún ligeramente empanizado con salsa yuzu, cada platillo del omakase fue una explosion de sensaciones y sabores que resaltó lo más exquisito del atún y de ingredientes locales. Nigiris, sashimis, temakis y sopas: degustamos en atún en todas su presentaciones.

A lo largo de una carrera de más de 20 años, el Chef Makoto Okuwa ha desarrollado su propio estilo en la comida japonesa, combinando el tradicional Edomae–Sushi con un toque de modernidad. En la Ciudad de México, Makoto es un deleite sensorial. Con ADN Japonés y calidez Mexicana, el restaurante Makoto en Polanco es el resultado de la pasión por la alta gastronomía de las mentes brillantes detrás de su éxito internacional.

Desde Bal Harbour hasta Panamá, la cadena se ha posicionado en el mercado de lujo y buen vivir a través de sus seductores menús e inolvidables ambientes. Con sus espectaculares terrazas, barra de sushis, enorme cava de vinos y sakes, y decoración excepcional, Makoto es un sofisticado portal a los sabores de Japón en el corazón de la Ciudad de México.

El escenario de un ronqueo espectacular, Makoto sedujo mi paladar y se apoderó de mis sentidos. Una experiencia singular de deleite culinario auténticamente japonés, esta vivencia gastronómica fue inolvidable.


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