
En mi espectacular viaje a la Dordoña Périgord tuve el enorme placer de descubrir Sarlat, una joya medieval que, con su aire inconfundible, parece haberse detenido en el tiempo. Clasificada como “Ciudad de Arte e Historia”, Sarlat es uno de los conjuntos medievales más bellos de Europa, y no es para menos. Protegida del avance del modernismo gracias a la ley Malraux, la ciudad ha mantenido la esencia de sus callejuelas empedradas y la majestuosidad de sus monumentos, como si cada rincón narrara una historia de siglos pasados.
Con un récord impresionante de 65 monumentos históricos clasificados, Sarlat ostenta la mayor densidad de edificaciones protegidas en Francia. Cada edificio es una obra maestra que se alza entre las estrechas calles, y cada plaza invita a ser descubierta a paso lento, como un susurro de la historia que aún resuena en sus piedras.

En el corazón de esta fascinante ciudad quedé profundamente enamorada de la comida del restaurante Aux 3 Sens, donde tuve el placer de disfrutar de una experiencia culinaria única. El talentoso y carismático chef y propietario, Christian Borini, oriundo de Argentina, es un verdadero artista de la gastronomía. Formado en su tierra natal, y con una carrera que lo ha llevado por los mejores restaurantes de España y de la propia Dordoña, Borini crea platos vivos, finos y creativos, donde cada bocado cuenta una historia de sabor y tradición. Los ingredientes locales, frescos y de la más alta calidad, son el alma de su cocina, pero siempre con una vuelta de tuerca que revela la maestría del chef.
Uno de los platos que más me sorprendió fue el foie gras, una especialidad de la región que, en manos de Borini, se transforma en una experiencia sensorial incomparable. Su textura suave, delicada, se deshace en el paladar, mientras que el sabor, profundo y untuoso, se complementa perfectamente con un toque sutil de dulzura que realza la riqueza del ingrediente. Un manjar que, sin duda, refleja la esencia de la Dordoña: tradición, sofisticación y un profundo respeto por los productos de la tierra.

Tras esta experiencia gastronómica, me dirigí a descubrir tres de los “Pueblos más bonitos de Francia”, que se encuentran en esta región de ensueño: Castelnaud-la-Chapelle, Beynac-et-Cazenac y La Roque-Gageac. Cada uno de estos pueblos parece sacado de un cuento medieval. Sus callejones empedrados, sus casas de piedra y las imponentes fortalezas que se alzan sobre los valles crean una atmósfera mágica que transporta a tiempos remotos.

Durante mi aventura por esta bella región de Francia uno de los lugares que más me impactó fue el Château des Milandes, un castillo lleno de historia y elegancia. Construido en 1489, este castillo fue testigo de grandes momentos históricos, pero alcanzó su mayor renombre en el siglo XX al convertirse en el hogar de Josephine Baker, la célebre cantante y bailarina, quien se convirtió en un símbolo de la lucha contra la segregación racial.
En este castillo, Josephine Baker vivió y crió a sus 12 hijos adoptivos, creando un hogar único lleno de amor y diversidad. Hoy, el castillo alberga un museo que rinde homenaje a esta mujer excepcional, quien no solo destacó en el escenario, sino que también fue espía y resistente durante la Segunda Guerra Mundial.
Mi alojamiento final en la Dordoña no pudo ser más memorable: me hospedé en el famoso Hotel Le Vieux Logis, un lugar que es pura magia, miembro de Relais & Châteaux. Este hotel, que parece salido de un cuento de hadas, me ofreció un refugio de paz y confort, donde el tiempo parece detenerse.Una joya hotelera, es un tesoro que refleja la esencia misma de la Dordoña Périgord, donde el charm histórico cobra vida a través de un alma única.

Este antiguo edificio, que data de siglos pasados, conserva su arquitectura original con una elegancia que no pasa desapercibida. Al caminar por sus majestuosos jardines, uno siente que el tiempo se ha detenido, pero de una manera que invita a la contemplación, a la paz entre sus senderos serpenteantes y rincones secretos.

Hay una atmósfera auténtica en cada rincón, un alma que parece estar impregnada de la historia de la región, de sus tradiciones y de la hospitalidad que ha caracterizado siempre a esta tierra.
Su exquisito restaurante, galardonado con una estrella Michelin, está a cargo del chef Vincent Arnould, reconocido como “Mejor Obrero de Francia”. El ha creado una cocina que es el reflejo de su pasión por la gastronomía; desde que comenzó su carrera a principios de los años 90, ha conquistado los paladares más exigentes, y su habilidad para combinar sabores y texturas me dejó sin palabras.
En su restaurante, cada platillo es una obra de arte, un homenaje a la tradición francesa con un toque innovador digno de los dioses.
En cada rincón de la Dordoña Périgord, ya sea en la historia medieval de Sarlat, en los sabores exquisitos de sus restaurantes, o en los paisajes que parecen salidos de una postal, se respira una atmósfera única. Un viaje que no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma.

Con la ayuda del Comité Departamental de Turismo Dordoña Perigord: