Desde Stein Eriksen Residences con Amor

Bajo el cielo azul de Deer Valley, escucho el crujir de la nieve bajo mis pies y me deslizo suavemente por el camino privado que me lleva directamente a las residencias de Stein Eriksen. Un refugio donde cada instante se convierte en una celebración de la naturaleza y el lujo, regresar a este edén después de un divertido día de esquí significa dejarme llevar por un universo de exquisita elegancia y placer. 

Premiado como el Mejor Hotel Boutique de Esquí 2024 por los World Ski Awards, en las Stein Eriksen Residences me adentré en un paisaje de ensueño, donde las montañas de Deer Valley parecen susurrarte en cada rincón, invitándote a ser parte de su majestuosidad. Aquí, vivimos como un local, en completa armonía con la quietud de la nieve y el diseño impecable que caracteriza este paraíso.

Deslizarte desde las pistas hasta tu puerta, un privilegio de ski-in y ski-out, es como entrar en un cuento de invierno donde la comodidad y la aventura se entrelazan de manera perfecta. La posibilidad de salir a la montaña y regresar en minutos, sin tener que preocuparte por nada más que por disfrutar de la nieve, es una de esas pequeñas maravillas que hacen que el tiempo parezca dilatarse.

Mi espectacular residencia de dos cuartos es una obra maestra de diseño, un lugar donde la belleza se encuentra en cada detalle. Cada elemento parece haberse colocado con una delicadeza que trasciende lo estético, desde la calidez de la madera hasta la suavidad de las telas. El espacio fluye de manera natural, como un suspiro. La terraza privada, con su jacuzzi rodeado por el paisaje inmaculado, se convierte en un santuario personal, un lugar donde el cielo se fusiona con las cumbres nevadas y el agua caliente abraza la piel, mientras el aire frío de la montaña llena los pulmones de frescura pura.

La cocina, un sueño moderno, invita a crear y disfrutar y la vista que se despliega desde las ventanas hace que cada comida se convierta en un festín para los sentidos. Sentarse en el comedor, rodeado de una atmósfera serena, con el sonido de la madera bajo los pies y la vista de las montañas, es un momento de conexión profunda con el entorno, como si el tiempo se hubiera detenido solo para mí.

Pasé horas de exquisita relajación en el spa; un templo de bienestar, donde el lujo se encuentra con la naturaleza en su forma más pura. Flotar en la alberca al aire libre mientras la nieve cubre las montañas cercanas es una experiencia que toca el alma. El agua caliente, en contraste con el aire gélido, crea una sensación de contraste y calma que es difícil de describir. El jacuzzi, un refugio de paz, invita a sumergirse en un estado de relajación absoluta, donde el sonido de la montaña se convierte en una sinfonía suave y envolvente.

El restaurante 7880 Club, con su ambiente acogedor y sofisticado, es el lugar donde la gastronomía se convierte en una experiencia sensorial. Los sabores locales se entrelazan con la creatividad, ofreciendo platos que son una obra de arte en sí mismos. Cada bocado es una nueva forma de entender la cocina, y cada copa de vino, un brindis al placer de estar aquí, rodeado de la naturaleza y el lujo más auténtico.

Stein Eriksen Residences es mucho más que un destino: es una forma de vivir. Es un lugar donde la belleza de la montaña se encuentra con la comodidad del hogar, donde el tiempo parece detenerse para que puedas saborear cada instante. Este es un refugio donde la tranquilidad y el lujo se entrelazan en perfecta armonía, creando una experiencia que se queda grabada en el corazón; donde, cada día, me despierto rodeada de belleza, paz y una sensación indescriptible de estar en el lugar exacto, en el momento perfecto.


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