Celebrando San Valentín con un Ronqueo

Celebrar San Valentín en Onomura, en la Colonia Roma, será entregarse a un ritual de sabor que despierta todos los sentidos. Una experiencia que empieza con la sorpresa y la fascinación: un ronqueo de atún en vivo, donde la majestuosidad del pescado se revela ante los ojos de los comensales y cada corte es un gesto de precisión y arte. De las 3 a las 6 de la tarde, el restaurante se convertirá en un escenario donde la cocina japonesa y la celebración del amor se encuentran.

Desde el momento en que se cruza la puerta, Onomura transmite una atmósfera especial: el aroma de la piedra negra volcánica, el murmullo contenido de la música, la luz cálida que acaricia los rincones. Todo invita a acercarse, a relajarse, a vivir la experiencia de manera completa. Allí, los detalles importan: la disposición de los platos, la manera en que los nigiris se presentan como pequeñas joyas, el silencio que precede al primer bocado.

El ronqueo comienza y, mientras el chef maneja el cuchillo con maestría, se percibe la delicadeza de cada corte: toro, chutoro y akami, cada uno con su textura y carácter, cada uno con su historia de mar y frescura. Nigiris, sashimis, crispy rice y más platillos elaborados con atún se suceden sin límite, y cada pieza despierta un instante de atención plena. Se trata de mirar, oler, sentir y finalmente, saborear. Es un espectáculo silencioso y al mismo tiempo vivo, que envuelve y conecta a todos los presentes en torno a la materia prima más noble.

En Onomura cada plato transmite cuidado, paciencia y respeto por el producto. Cada bocado invita a una conversación compartida, a descubrir cómo los sabores se equilibran y complementan, y cómo el acto de comer se convierte en un acto de intimidad. Nigiris de toro que se deshacen en la boca, sashimis firmes y brillantes, crispy rice que crujen con suavidad… Todo está pensado para que la experiencia sea memorable, para que el sabor se quede flotando en la memoria como un recuerdo dulce del día de San Valentín.

La magia del lugar se completa con la atmósfera de la Colonia Roma, con la cercanía de mesas que permiten sentir la conversación del otro, y con la sensación de estar en un pequeño templo de la cocina japonesa, donde todo, desde la piedra volcánica hasta la precisión del chef, habla de dedicación y pasión. Cada plato, cada corte de atún, cada detalle del ronqueo, es un gesto de amor que se comparte.

San Valentín en Onomura será un viaje sensorial, una celebración del gusto, la técnica y la intimidad. Es un espacio donde los sabores se vuelven recuerdos y donde la cocina se transforma en una forma de conexión, de complicidad, de amor compartido. Este ronqueo de atún será un verdadero acto de celebración, un homenaje al placer de estar juntos y a la belleza de lo efímero, servido en cada nigiri, en cada sashimi, en cada instante vivido.


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