Desde Six Senses Shaharut: Parte 1

La mística melodía que produce el viento en su travesía entre las dunas, formaciones rocosas y sinuosos valles del desierto que se extiende ante mí, llena mi ser de un sentimiento inexplicable que me conecta de manera profunda, inolvidable, inquebrantable, con el fantástico paisaje que me rodea. La magia intangible del Negev en el sur de Israel reside en esa emoción que se apodera de mis sentidos al respirar su aire, inhalarlo a mis pulmones y suavemente dejarlo irse de mi cuerpo.

Fascinante, encantador y de proporciones bíblicas, el desierto de Negev es el epítome de los paisajes desérticos. Cubriendo más de la mitad de la superficie terrestre total de Israel, es una área de impactante belleza natural. Poniéndonos en contacto con este mundo de una manera autentica, sofisticada y encantadora, el impactante Six Senses Shaharut es la joya de la corona de la hotelería in Israel.

Los Six Senses se distinguen por ser hotels fuera de lo común y los encontramos en sitios únicos en el mundo. Aquí, es mucho mas que un hotel: es una conexión profunda e intrigante con la magia del destino. ‘Shaharut’ se traduce como el momento justo antes del amanecer, a ese instante de belleza efímera que vive, immortal, en nuestra memoria. 

Mi primera día en esté edén pasó entre momentos de relajación absoluta en su alberca con vista a la antigua tierra de Jordania, placer culinario en su restaurante Edom View y una experiencia singular de música en su famoso Six Senses Spa Israel. Un paraíso de paz, el Spa también ofrece una piscina cubierta de 18 metros, una piscina de entrenamiento al aire libre de 25 metros y terapias tradicionales, tratamientos de autor y programas personalizados con el Dr. Sujeet Kumar Gupta – un experto en bienestar experimentado y consumado, con experiencia como médico ayurvédico, entrenador de salud, yoga terapéutico, meditación, sanación con sonido y experto en sanación energética.

Al caer la noche me dirigí a un espacio único, donde la arquitectura del hotel convirtió una colina en un anfiteatro sinuoso, creado con las mismas piedras del desierto, que funge como escenario magnifico para la ceremonia del atardecer. Un musico del pequeño pueblo de Shaharut tocaba una dulce y melancolica melodía en su guitarra mientras el cielo se tornaba de un millón de tonalidades rojizas y yo alzaba mi copa de vino Israelí por la vida y el mágico momento.

Despúes de este magico momento acudí al restaurante del bar Jamillah, donde se sirve un menú de cócteles inspirados con ingredientes locales, así como clásicos con un toque especial y favoritos tradicionales. Six Senses Shaharut ofrece un enfoque creativo de la cocina, combinando lo mejor de las influencias israelíes y mediterráneas mientras adopta la filosofía Eat With Six Senses de productos locales, frescos y de temporada. Cuando es posible, los ingredientes se recolectan de los jardines orgánicos del complejo y de agricultores cuidadosamente seleccionados en los kibbutzim cercanos.

Jamillah es mucho más que un bar, es un espacio único de ‘escucha social’ que encapsula la esencia de la antigua Ruta del Incienso. Aquí me embarqué en un viaje musical para disfrutar de una banda sonora del desierto cuidadosamente seleccionada, que se reproduce todas las noches, de una de las colecciones de discos más extraordinarias del mundo, maridada con un menú de delicias locales.

La musica, la gastronomía, el espectacular diseño de esta joya arquitectónica y el exótico encanto del desierto son algunos de los elementos que han posicionado a Six Senses Shaharut como el mejor resort del país, donde cada momento es una seductora danza de sensaciones.


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