Desde The Ritz-Carlton, Nikko con Amor

Una paz absoluta reina el panorama que se asoma por los altos ventanales de mi suite en The Ritz-Carlton, Nikko. Una espesa neblina se desliza por las laderas del volcán y acaricia la superficie del lago Chūzenji, las copas rojizas de los árboles danzan en la suave prisa y un exquisito silencio reina. Un destino que nos invita a estar en armonía con la naturaleza, Nikko es una de las joyas menos conocidas de Japón, hogar a aguas termales, cascadas, históricas templos y el universo de lujo y sofisticación que es The Ritz-Carlton, Nikko.

Aquí, los días se mecen entre aventura y exploración de las maravillas que rodean el hotel, y momentos de relajación total en los jardines, el tradicional ‘onsen’ y los cómodos sofás de la biblioteca y terraza. La arquitectura y el diseño del hotel combinan a la perfección elementos tradicionales japoneses con toques modernos y elegantes que juegan con diferentes todos de madera, luz cálida y piedras volcánicas.

Después de disfrutar de un desayuno tradicional en ‘bento box’ en The Japanese Restaurant de The Ritz-Carlton, Nikko, elaborado con productos de granjas locales, fui testigo de una dinámica ceremonia de fuego en el templo Chuzenji, al borde del lago. Una experiencia exclusiva para los huéspedes del hotel, nos adentramos en este hermoso templo a formar parte de una tradición centenaria, donde nuestros deseos fueron consagrados al fuego por el monje residente – una vivencia autentica y espiritual que nunca olvidaré.

Después, me aventuré a explorar la impresionante cascada Kegon, las históricas embajadas británicas e italianas al ras del lago y las tiernas calles del pequeño pueblo montañero, todo a bordo de unas espectaculares bicicletas eléctricas del hotel, disponibles al alquiler o en tours guiados.

Una vez de regreso en The Ritz-Carlton, disfruté de momentos de relajación en el tradicional ‘onsen’ del hotel – los ‘onsen’ son aguas termales y las instalaciones de baño y las posadas tradicionales que las rodean. Existen aproximadamente 25,000 fuentes de aguas termales en todo Japón y aproximadamente 3000 establecimientos ‘onsen’ utilizan agua caliente natural de estos manantiales calentados geotérmicamente. El único ‘onsen’ del mundo de la marca The Ritz-Carlton, este extrae agua termal natural directamente de Nikko Yumoto Onsen, un reconocido destino mágico de aguas termales desde su descubrimiento hace más de 1200 años, sumergiéndonos a los huéspedes en el cálido abrazo de la relajación para calmar el cuerpo y el alma.

Al caer la noche me dirigí a The Japanese Restaurant, donde disfruté de una experiencia gastronómica Kaiseki, la cual le rinde homenaje a la belleza y precisión de la artesanía local. The Japanese Restaurant sirve menús estilo omakase impecablemente preparados, utilizando los abundantes ingredientes naturales de la región.

Me deleité en el menú Momiji de verano, degustando platillos únicos y auténticos como la piel de leche de soja Nikko Yuba con abulón, espinaca Malabar y erizo de mar, la anguila Nakagawa con calabacín y rábano rallado, y el solomillo de ternera Tochigi de la granja Nasu Mizuho, elaborado con hierbas de temporada – mi favorito.

El menú kaiseki inspirados en la temporada son memorables tanto por su ingeniosa presentación, como por su sabor delicadamente equilibrado. Disfruté de la comida con vajilla Mashiko hecha a mano, una cerámica exclusiva de Tochigi, la región de Japón donde se encuentra Nikko, y maridamos la cena con una excelente selección de sake, vino japonés y burbujas francesas.

Para terminar con broche de oro disfruté del postre de la cena, un rico sorbete de mango con gelatina plana de limón y coco, en el ambiente sofisticado de The Bar. Aquí probé una creación del talentoso barista del hotel: un coctel llamado Altitude 1,300 con Barley, sake, naranja, vinagre y wasabi. Desde la tarde hasta la última hora de la noche, The Bar nos invita a disfrutar de bebidas originales y música relajada en uno de los espacios más estéticamente bellos de Japón.


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