Alma Mexicana en Roma Norte

En una esquina apacible de la Roma Norte, donde el tiempo parece caminar descalzo y las jacarandas susurran historias al viento, descubrí un lugar donde la comida es una celebración. En los salones con alma de La Casona Roma Norte, donde las paredes hablan con acento antiguo y las baldosas tienen memoria, el chef Aquiles Chávez ha levantado un templo honesto, sabroso y profundamente mexicano: Aquiles.

Un suspiro extendido en medio de la ciudad, un abrazo servido en cazuela de barro, una carcajada que sabe a mezcal y a tortillas recién hechas. La presencia de Aquiles —con su bigote travieso, su pasión sin filtros, su sonrisa franca— se siente en cada rincón. Como si hubiera impregnado el lugar de su personalidad cálida y vibrante, como si cada platillo llevara una parte de su historia, de su tierra, de su memoria.

Y si hay un platillo que resume esa esencia, es la arrachera. Imposible describirla sin que la boca se llene de deseo. Jugosa, perfectamente sazonada, con ese ahumado que sólo el fuego con alma puede lograr. Se sirve con tortillas calientes y salsas que cuentan cuentos. No hay artificios: sólo ingredientes nobles, técnica impecable y amor por la cocina mexicana en su versión más auténtica.

El ambiente es un refugio para los sentidos. Las mesas bajo la luz tenue, las plantas que brotan de los patios interiores, los muros cubiertos de arte discreto. Y lo mejor: es pet-friendly. Porque aquí, los amigos de cuatro patas también tienen lugar a la mesa. Mientras saboreaba un cóctel con notas cítricas y mezcalosas, mi perro descansaba a mis pies, como si él también entendiera que había llegado a un sitio donde el alma se relaja y el cuerpo se entrega al gozo.

Este espacio único forma parte de Hamak Hotels, esa firma que transforma espacios en experiencias, casas en destinos. Hamak crea universos íntimos, con carácter, con identidad. Su toque se siente en la curaduría del lugar, en la atención a los detalles, en esa atmósfera que mezcla lo contemporáneo con lo entrañable.

Disfrutar de Aquiles, en la Casona Roma, es una visita a casa de un viejo amigo que cocina con el corazón en las manos. Es sentarse a la mesa de México, con todo lo que eso implica: sazón, risas, sobremesas largas y el sabor de una tierra que nunca olvida quién es.


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