
En lo profundo de las montañas del norte de Japón, donde los Alpes japoneses se repliegan en silencio y el bosque parece respirar a su propio compás, el arte culinario se convierte en un acto casi íntimo. Cenar en Nature French SAI, dentro del hotel Tobira Onsen Myojinkan, fue un lento desplazamiento del cuerpo y de la atención hacia otro ritmo, uno que no pertenece al reloj sino al paisaje.
El Myojinkan lleva acogiendo viajeros desde 1931 y eso se siente. Miembro de Relais & Châteaux, el hotel se esconde entre árboles, vapor y piedra, dentro de un parque nacional donde la nieve, las aguas termales y el musgo dialogan desde hace siglos. Antes de sentarme a la mesa, ya estaba predispuesta a escuchar. El entorno te enseña eso: a bajar la voz interior.

Nature French SAI aparece como una extensión natural del lugar, como una estancia más del bosque, reinterpretada con líneas limpias, luz medida y una calma casi ceremonial. En ese espacio, la cocina del chef Masahiro Tanabe comienza a hablar.
Tanabe es un profundo conocedor de la cocina francesa, pero lo que propone en SAI no es una traducción ni una fusión forzada. Es algo más sutil. Su cocina parece partir de una pregunta sencilla y compleja a la vez: ¿qué ocurre cuando la técnica francesa escucha verdaderamente al ingrediente japonés? La respuesta llega plato a plato, con una elegancia exquisita.

Cada creación exalta productos locales, seleccionados con un respeto casi reverencial. Hay vegetales que parecen recién despertados de la tierra, pescados que conservan la pureza del agua de la que provienen, fermentos, caldos y texturas que recuerdan que aquí la naturaleza no es un concepto, sino una colaboradora activa. La influencia macrobiótica se percibe no como una norma, sino como una sensibilidad: equilibrio, ligereza, intención.
Los sabores se despliegan. Hay una atención exquisita al detalle, pero sin rigidez. Cada plato llega como un pequeño paisaje: colores contenidos, formas limpias, armonía visual que prepara al paladar para algo profundo y sereno. Comer aquí es aprender a saborear despacio, a dejar que el gusto evolucione sin prisa.

Mi experiencia en Nature French SAI fue una conversación íntima con la naturaleza, traducida al lenguaje más universal que existe: el del sabor. Tobira Onsen Myojinkan se integra al paisaje con una elegancia silenciosa: pasillos que miran al bosque, estancias donde la luz entra filtrada por los árboles, y onsens alimentados por aguas termales reconocidas por sus cualidades terapéuticas. Aquí, el confort es sensorial, casi espiritual, y el arte culinario ha sido perfeccionado.
El hotel forma parte de Relais & Châteaux – una forma de entender el viaje como un acto cultural y emocional. Esta colección reúne hoteles con alma, lugares donde la historia, la hospitalidad y la gastronomía dialogan con el entorno y con quienes lo habitan. Formar parte de Relais & Châteaux implica un compromiso profundo con la excelencia, pero también con la autenticidad, el respeto por el territorio, los productores locales y las tradiciones que dan identidad a cada lugar. En destinos como Tobira Onsen Myojinkan, esta filosofía se manifiesta en cada momento de la estancia y en cada platillo.
