Un día de amor y amistad en Alinna

Celebrar el 14 de febrero en Alinna será elegir el amor desde la sensibilidad, desde el gesto cuidado y el placer compartido; una experiencia pensada para detener el tiempo y habitarlo juntos. En medio de la ciudad, dentro del recién inaugurado hotel The Hive en la Colonia Nápoles, Alinna se sentirá como un refugio íntimo, un espacio donde el ruido exterior se apagará y todo se concentrará en la mesa, en la conversación, en lo que se comparte.

Desde el momento en que crucen la puerta percibirán esa atmósfera especial que solo tienen los lugares creados con intención. La luz será cálida, medida, casi cómplice. El ambiente invitará a bajar la voz, a acercarse. Alinna, como siempre, seducirá con sutileza. Y en esa calma elegante se percibirá claramente la mano del chef Pablo Palomo, audaz pero preciso, y la sensibilidad de Elizabeth Cruz, sommelier, creadora y alma líquida del restaurante, cuya presencia se sentirá incluso cuando no esté frente a la mesa.

El menú de San Valentín comenzará con una tartare de salmón acompañada de crème fraîche y caviar. Un primer bocado limpio y fresco, donde la untuosidad se equilibrará con una salinidad delicada. Será una forma de abrir la noche con elegancia, sin prisa, dejando que el paladar despierte poco a poco. Después llegará un cremoso de espárragos blancos, suave y envolvente, casi etéreo, como un susurro vegetal que preparará el terreno para sabores más profundos.

El foie gras micuit con picatostes aparecerá como una caricia indulgente, de esas que se disfrutan sin culpa. Textura perfecta, sabor redondo, acompañado del crujiente justo para contrastar. Aquí se sentirá la cocina de Pablo Palomo: técnica sólida, pero siempre al servicio de la emoción.

Los canelones de cangrejo con beurre blanc marcarán uno de los momentos más delicados de la cena. El relleno, delicado y marino, se fundirá con una salsa sedosa que envolverá sin ocultar. Será un plato que pedirá silencio, atención, presencia. De esos que se disfrutan lentamente, bocado a bocado, casi como si se tratara de una confidencia.

El plato fuerte llegará con una lubina Wellington acompañada de una fina salsa de champagne. Impecable. El pescado jugoso, el hojaldre preciso, la salsa elegante, aportando ligereza y profundidad al mismo tiempo. Un plato que hablará de celebración, de ocasión especial, sin caer en lo obvio. Perfecto para una noche dedicada al amor, entendido no como exceso, sino como equilibrio.

Elizabeth Cruz acompañará cada tiempo con una selección de vinos pensada para contar otra historia paralela. Su manera de sugerir, de explicar, de observar las reacciones, convertirá al vino en un puente emocional.

El cierre será un juego de contrastes y frescura. Un granizado de ginebra y cítricos con sorbete de pera limpiará el paladar y despertará los sentidos, seguido de un tourbillon de crema de café con helado de ron, almendras y chocolate. Un final envolvente, profundo, ligeramente nostálgico, como esas sobremesas que uno quisiera alargar indefinidamente.

Alinna será el resultado del diálogo entre dos miradas: la cocina de Pablo Palomo, creativa y honesta, y la sensibilidad de Elizabeth Cruz, que entiende el vino y la experiencia como un acto emocional. Celebrar el 14 de febrero aquí será regalar tiempo, atención y placer compartido. Porque cuando la gastronomía se vive así, se convierte también en una forma de amor.


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