Así se vivió Sabor es Polanco 2026

Sabor es Polanco se ha convertido en el punto de encuentro donde la ciudad entera parece latir al mismo ritmo. Este 2026, esta celebración culinaria due un evento que, una vez más, confirmó por qué se ha consolidado como uno de los encuentros gastronómicos más esperados del año en Mexico City.

Desde el primer momento, el ambiente fue vibrante. Entre jardines llenos de vida, copas que se alzaban una y otra vez y conversaciones que fluían sin prisa, el festival se desplegó como una celebración del buen vivir. Todo parecía estar en su lugar: la selección de restaurantes, la calidad de las propuestas, la energía de los asistentes. Fue, simplemente, un fin de semana donde todo funcionó con armonía.

A lo largo de los años, Sabor es Polanco ha evolucionado hasta convertirse en mucho más que un escaparate de la escena gastronómica de Polanco. Hoy reúne lo mejor de la cocina nacional e internacional, creando un mosaico de sabores que invita a recorrer distintas regiones y estilos en un solo espacio. En esta edición, esa diversidad se sintió más viva que nunca.

Uno de los grandes aciertos fue la presencia de Guanajuato como estado invitado, llevando consigo una riqueza culinaria profundamente ligada a su tierra. Sus ingredientes, sus tradiciones y su identidad se hicieron presentes en cada propuesta, recordándonos que la gastronomía mexicana es tan vasta como su territorio. A ello se sumó la participación de Argentina como país invitado, aportando una energía distinta, marcada por el carácter de sus vinos, su cocina contemporánea y una visión que equilibra tradición e innovación.

Además de los grandes pabellones y las propuestas internacionales, el verdadero corazón del evento estuvo en los restaurantes que dieron vida a cada rincón del festival. Entre ellos, probé la cocina de Fónico, con su estilo preciso y contemporáneo; Gaudir, que sorprendió con sabores bien ejecutados y llenos de carácter; Heritage, donde la elegancia se refleja tanto en la técnica como en la presentación; y Eloise, siempre fiel a una propuesta refinada y profundamente disfrutable.

Cada estación ofrecía algo distinto, y esa era precisamente la magia: la posibilidad de pasar de un bocado a otro, de un estilo a otro, de una historia a otra, sin salir del mismo espacio. Era un recorrido libre, casi intuitivo, donde el paladar guiaba el camino.

El vino, la coctelería y las distintas propuestas líquidas acompañaron la experiencia con la misma calidad, creando ese equilibrio indispensable que transforma una buena comida en un momento memorable. Todo estaba pensado para disfrutarse sin prisa, para dejarse llevar, para descubrir. Sabor es Polanco 2026 fue un éxito rotundo: un fin de semana donde la gastronomía, la hospitalidad y la energía de la ciudad se alinearon para recordarnos que comer también puede ser una forma de celebrar la vida.


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