Un Viaje a las Islas Canarias en el Corazón de la Ciudad

La sabrosa cocina de las Islas Canarias es una de las pocas capaces de transportarnos a un destino con una sola cucharada. Sabores que hablan de paisajes, tradiciones y formas de vida que han evolucionado durante siglos. Así se sintió el reciente Día de Canarias, una celebración gastronómica realizada en el restaurante Bulla, sobre Paseo de la Reforma, donde la riqueza culinaria del archipiélago español se convirtió en protagonista de una velada llena de sabor, música y hospitalidad.

La experiencia reunió al chef Pedro Martín junto al chef invitado Borja Marrero, del reconocido restaurante Muxgo, para presentar un menú que recorrió algunas de las preparaciones más representativas de las Islas Canarias. Desde el primer momento, la música en vivo aportó una atmósfera festiva y cercana, evocando el carácter cálido y alegre que define a estas islas bañadas por el Atlántico.

La comida comenzó con una selección de pequeños bocados que funcionaron como una introducción perfecta al universo gastronómico canario. El almogrote gomero, intenso y lleno de carácter, ofrecía una deliciosa combinación de queso curado y especias. El escacho palmero aportaba una textura reconfortante y sabores profundamente ligados a la tradición insular, mientras que el mojo verde de queso demostraba por qué las salsas canarias se han convertido en uno de los grandes emblemas de la región. Los chicharrones con gofio de cochino negro añadían una dimensión más robusta y auténtica, conectando con la cocina popular de las islas.

Uno de los primeros momentos memorables llegó con la crema de papa acompañada de chorizo de Teror, huevo de codorniz y migas crujientes. Su textura sedosa contrastaba con los elementos crocantes y con la intensidad especiada del chorizo, creando un plato lleno de profundidad y equilibrio. El maridaje con Estrella Galicia aportó frescura y ligereza, permitiendo que cada uno de los sabores encontrara su espacio.

La siguiente parada fue la emblemática sopa de queso de cabra, uno de los platos más representativos del chef Borja Marrero. Reconfortante y compleja al mismo tiempo, la preparación revelaba la importancia que tiene el queso dentro de la identidad culinaria canaria. Cada cucharada transmitía una sensación de tradición reinterpretada con sensibilidad contemporánea. El acompañamiento de Juvé & Camps Reserva de la Familia aportó elegancia y vivacidad, elevando la experiencia sin restar protagonismo al plato.

El apartado dedicado al mar permitió descubrir otra de las grandes riquezas de las islas. El atún en adobo con papas sancochadas, el escabeche de pescado de roca y la original guarnición de pella de gofio con almendra, plátano y miel construyeron una narrativa donde el Atlántico y la tierra dialogaban constantemente. La combinación de ingredientes resultaba sorprendente para quienes conocen poco la cocina canaria, revelando una identidad gastronómica profundamente singular. El pescado salado en mojo rojo hervido y batata, acompañado por un Puro Rofe Blanco de Lanzarote, destacó por la intensidad de sus sabores y por la manera en que el vino expresaba la personalidad volcánica de las islas.

Los platos fuertes continuaron explorando recetas profundamente arraigadas en la tradición local. La cabra en salsaofrecía una textura extraordinariamente suave y una preparación cargada de historia. A su lado, el cochino negro en carne fiesta mostraba uno de los productos más emblemáticos de Canarias, preparado con una mezcla de especias y técnicas que han pasado de generación en generación. El gofio escaldado con ajos tostados y chile fresco y las clásicas papas arrugadas con mojo rojo completaban un recorrido que celebraba algunos de los sabores más auténticos del archipiélago. Los vinos Tajinaste Listán Negro Tradicional y Parcela Avelina Althay acompañaron esta parte del menú con estructura, carácter y una personalidad que reflejaba perfectamente el paisaje volcánico de donde provienen.

El cierre llegó con un postre profundamente ligado a la tradición canaria. Los huevos mole, junto a una delicada mousse de gofio y miel de palma, ofrecieron un final dulce donde la historia gastronómica de las islas volvía a hacerse presente. La miel de palma aportaba notas complejas y aromáticas, mientras que el gofio, ingrediente esencial de la cocina canaria, aparecía transformado en una preparación elegante y contemporánea. El maridaje con una Malvasía Aromática Dulce de Bodegas Tamanca, proveniente de La Palma, añadió el broche perfecto a la experiencia.

A lo largo de la comida, quedó claro que la cocina canaria posee una personalidad única dentro del panorama gastronómico español. Influencias atlánticas, ingredientes volcánicos, tradiciones agrícolas centenarias y una profunda conexión con el mar conviven en recetas que conservan una identidad propia y fascinante. El Día de Canarias en Bulla fue una celebración cultural donde la gastronomía, el vino y la música se unieron para acercar un rincón del Atlántico español al corazón de Ciudad de México.


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