
Durante los días que pasé en SIARI, a Ritz-Carlton Reserve, me dejé llave por su magia excepcional. En este paraíso Cada experiencia invita a descubrir algo nuevo: los sabores del Pacífico, la riqueza cultural de México, la arquitectura que dialoga con la naturaleza y esos pequeños momentos que terminan convirtiéndose en los recuerdos más valiosos del viaje.
SIARI: la belleza verde

El nombre SIARI, que significa “la belleza verde” en náhuatl, resume perfectamente la esencia del resort. Basta recorrer sus senderos para entenderlo. La vegetación tropical envuelve cada edificio, las palmeras parecen extenderse hasta el océano y la arquitectura permite que la naturaleza ocupe siempre el lugar principal. SIARI significa “verde”, una palabra de origen uto-azteca que rinde homenaje a las exuberantes selvas que abrazan este rincón de la Riviera Nayarit.
Lejos de imponerse al paisaje, el hotel parece haber surgido de él. La piedra, la madera, las fibras naturales y el trabajo artesanal mexicano crean espacios de una elegancia serena, donde la luz cambia constantemente y el sonido del mar acompaña cada recorrido. Todo invita a mirar con calma: las texturas, los jardines, las obras de arte y los detalles inspirados en las culturas originarias del occidente de México construyen un profundo sentido de pertenencia al territorio.
Existe una armonía difícil de describir entre diseño contemporáneo y tradición. Cada espacio transmite una sensación de refugio, como si el lujo consistiera precisamente en permitir que el entorno respirara con absoluta libertad.
El talento del chef Manuel Trejo
La propuesta gastronómica de SIARI encuentra uno de sus grandes pilares en el chef Manuel Trejo, cuya cocina refleja una profunda admiración por los ingredientes mexicanos y una constante curiosidad por las técnicas culinarias del mundo.
Su filosofía parte del respeto absoluto por el producto. Los sabores conservan identidad, las preparaciones transmiten equilibrio y cada platillo parece contar una historia distinta del Pacífico mexicano. Conversar con él me permitió comprender que detrás de cada menú existe una búsqueda permanente por sorprender desde la honestidad y la creatividad, siempre colocando a los ingredientes de temporada en el centro de la experiencia.

Naao: una noche dedicada a Tailandia
Cada noche, el restaurante Naao propone experiencias gastronómicas diferentes que invitan a viajar sin abandonar el resort. Durante mi estancia coincidí con una velada dedicada a la cocina tailandesa, una celebración llena de aromas, especias y preparaciones que despertaban todos los sentidos.
Los sabores encontraban un maravilloso equilibrio entre frescura, intensidad y delicados contrastes. Las hierbas aromáticas, los cítricos, el coco y los distintos niveles de picante construían una secuencia de platillos vibrantes, donde cada receta respetaba la autenticidad de la tradición tailandesa mientras dialogaba naturalmente con los extraordinarios ingredientes disponibles en la costa del Pacífico mexicano.
La experiencia demostraba la versatilidad de la cocina de SIARI, capaz de recorrer distintas culturas gastronómicas sin perder el refinamiento que caracteriza al resort.

Aprender junto al mar
Uno de los momentos que más disfruté fue la clase de cocina impartida por el chef Manuel Trejo directamente sobre la playa.
Con el océano como escenario y la arena bajo nuestros pies, aprendimos a preparar distintos ceviches utilizando pescado fresco, cítricos, hierbas aromáticas y vegetales cuidadosamente seleccionados. Más que una clase de cocina, fue una conversación alrededor del producto, de las técnicas y del profundo respeto que merece cada ingrediente.
Mientras el chef compartía consejos y explicaba la importancia del equilibrio entre acidez, textura y frescura, cada participante preparaba su propia versión del platillo. Después llegó el momento más esperado: sentarnos frente al mar para disfrutar los ceviches que nosotros mismos habíamos elaborado, acompañados únicamente por el sonido de las olas y la brisa del Pacífico. Fue una experiencia sencilla, cercana y profundamente auténtica; una de esas actividades que permiten llevarse mucho más que una receta: una nueva forma de comprender la cocina mexicana.

La magia de SIARI
SIARI propone una hospitalidad construida desde las emociones. Cada experiencia parece diseñada para fortalecer el vínculo entre el huésped y el entorno, entre la gastronomía y la cultura, entre el descanso y el descubrimiento.
Viajar acompañado de quienes forman parte de la familia también encuentra su lugar en SIARI. El resort ha desarrollado una propuesta pet friendly donde los perros como mi pequeña Yuki son recibidos con el mismo cuidado y hospitalidad que cada huésped. Desde amenidades especialmente preparadas para ellos hasta amplios espacios al aire libre donde pueden disfrutar de la naturaleza, todo está pensado para que compartan la experiencia sin renunciar al lujo. En un destino donde el bienestar es protagonista, resulta natural que nuestros compañeros de cuatro patas también sean parte de unas vacaciones memorables.
Aquí, la arquitectura protege la naturaleza, la cocina celebra el territorio y cada instante invita a vivir con mayor atención. SIARI consigue que el verdadero lujo deje de medirse por aquello que se posee y comience a sentirse en aquello que permanece cuando el viaje termina: los aromas, las conversaciones, los paisajes y la certeza de haber encontrado uno de los refugios más extraordinarios del Pacífico mexicano.

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