Viajando a España a través de los sentidos

En el ambiente seductor del Moonbass Lounge, escondido dentro del icónico W Mexico City, la noche se transformó en un pequeño viaje a España. Entre la música suave, el brillo tenue de las luces y esa energía vibrante que solo la Ciudad de México sabe ofrecer, se celebró “Con Sabor a España”, una velada que celebró la apertura del Palacio de los Ángeles, un nuevo refugio de lujo que ha comenzado a escribir su historia en el corazón de Haro, en La Rioja Alta.

Moonbass, uno de los secretos mejor guardados del W, es un espacio que parece suspendido fuera del tiempo. Su atmósfera íntima, casi cinematográfica, envuelve a los visitantes desde el primer instante. Aquí, la mixología, la música y el diseño contemporáneo se encuentran con naturalidad, creando un ambiente que invita a la conversación y al descubrimiento. Con vistas panorámicas a la ciudad desde el piso veinticinco, el speakeasy se convirtió en el escenario perfecto para evocar la elegancia serena de La Rioja y presentar la apertura del maravilloso hotel Palacio de Los Angeles, que celebra la cultura del vino con sensibilidad y profundidad.

La velada reunió a amantes del buen vivir, líderes de opinión y representantes de los medios en una experiencia que reflejó el espíritu del hotel: lujo discreto, gastronomía memorable y un profundo respeto por el territorio. Palacio de los Ángeles, miembro de The Leading Hotels of the World, abrió sus puertas este mes en un palacio barroco del siglo XVIII restaurado con delicadeza contemporánea, convirtiéndose en una nueva referencia para quienes buscan vivir La Rioja desde una perspectiva íntima y sofisticada.

La noche comenzó con un primer gesto de seducción culinaria: un Nick & Nora de camarón y néctar rojo, ligero y aromático, que dio paso a una tártara de res crujiente y a un delicado betabel roti con maíz. Cada plato aparecía como una pequeña escena cuidadosamente compuesta, diseñada para despertar los sentidos. Le siguieron el salmón trufado, la croqueta de humita con alioli de jamón serrano y un crujiente de cerdo que evocaba el placer simple de la cocina bien hecha. El final fue tan inesperado como encantador: un terrón de chocolate acompañado de un macarrón de queso de oveja, combinación que selló la noche con un guiño de creatividad.

El equipo culinario del W Mexico City interpretó cada creación con precisión y sensibilidad, reflejando los mismos principios que definen la cocina del Palacio de los Ángeles. En Haro, esa propuesta gastronómica está liderada por los Hermanos Echapresto, reconocidos referentes de la alta cocina española contemporánea, cuya filosofía celebra el producto local con una mirada honesta y profundamente conectada al vino.

Porque en La Rioja el vino no acompaña la conversación: la inspira. Durante la velada, cada platillo encontró su eco en una cuidada selección de etiquetas de la Denominación de Origen Calificada Rioja: IZADI Selección 2019, Glorioso Selección Especial y Campillo 57, 2016. Tres vinos que, copa a copa, revelaron la diversidad y elegancia de una región donde el tiempo se mide entre vendimias, barricas y silencios compartidos alrededor de la mesa.

Así, entre aromas, texturas y brindis, la noche se convirtió en una evocación de ese paisaje riojano donde las viñas dibujan el horizonte. “Con Sabor a España” fue mucho más que una presentación: fue una invitación a imaginar el viaje. La velada culminó con un gesto tan elegante como generoso: el sorteo de dos noches de estancia en el Palacio de los Ángeles, una promesa tangible de descubrir en primera persona este nuevo destino enológico.

En Haro, el hotel emerge como un santuario de lujo sereno. Sus 38 habitaciones y suites, junto con residencias privadas, dialogan con la historia del edificio barroco mientras abrazan el confort contemporáneo. Una terraza ajardinada con piscina climatizada, un spa sensorial y un calado histórico dedicado al vino completan una experiencia donde cada detalle honra la identidad profunda de La Rioja.

Quizá por eso, al final de la noche, quedaba flotando una sensación muy clara: que algunos lugares no se visitan solamente… se saborean. El Palacio de los Ángeles parece haber sido concebido precisamente para eso: para recordar que el verdadero lujo vive en el tiempo compartido, en la conversación que se alarga, en la copa que se vuelve a llenar. En ese instante perfecto donde el viaje comienza mucho antes de tomar el avión.

Para mas información: Palacio de los Angeles


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